Hablar de diseño y la certificación del mismo representado en la denominada Tarjeta Profesional es un asunto difícil, aun mas cuando viene de un esfuerzo creativo como el diseño gráfico, así que consideremos varios aspectos:
Primero, el impacto legal: casi siempre se hace referencia a como la certificación es una necesidad en los campos médicos y legales y de como la misma debería aplicarse al campo del diseño gráfico. Bien, esta no es una comparación aproximada y hacer este tipo de equivalencias no es el mejor camino para sustentar la necesidad de una tarjeta profesional; estas profesiones tienen un impacto legal para sus clientes (por ejemplo, alguien se muere), en el diseño gráfico no. En el caso de un producto soportado o que integre alguna forma de diseño es muy difícil en ciertos casos determinar por un qué un producto no vendió o fue mas o menos efectivo: ¿Era la publicidad del producto, el precio del mismo, el material, la ubicación?. Desde un punto de vista legal, no hay ninguna necesidad real para este tipo de acreditación.
La certificación existe como protección a los clientes en campos que exigen a una gran cantidad de conocimiento técnico objetivo en la práctica, incluso a un nivel básico. En la medicina y la ley es igual, si un practicante no sabe ciertos principios, los resultados pueden ser desastrosos; en el diseño, el equilibrio del valor entre el conocimiento técnico objetivo y la creatividad es mucho más vaga y los riesgos para los clientes potenciales son de lejos menos onerosos.
Hay otro aspecto de fondo a tener en cuenta: sería ideal pensar que todos los diseñadores gráficos tienen un trasfondo educativo fuerte. ¿Pero, es esto obligatorio? ¿Hace esto necesariamente bueno a un diseñador? Quizá, quizá no. Cada escuela tiene su propio plan de estudios o agenda. En este caso surgen varios interrogantes ¿Somos nosotros, la comunidad de diseñadores la que va a crear unos estándares que puedan seguir todas las escuelas? ¿Quién habría de organizar e implementar esto? ¿Más importante aun, quién haría las inspecciones? Todos conocemos a diseñadores que no tienen el entrenamiento formal en diseño, aun así, muchos de ellos se desenvuelven bastante bien en el oficio.
El diseño gráfico, aunque no es categóricamente idéntico al arte, es todavía arte en algún nivel (una forma de arte aplicado) y aunque muchas veces el diseño responde a los deseos caprichosos del cliente, este es finalmente una búsqueda de expresión gráfica.
Y allí es donde yace la raíz del problema, ya que como tal la efectividad de un diseño como forma de expresión no puede medirse. Aun cuando la certificación aumenta las normas profesionales respecto al diseño como negocio, no significa necesariamente que aumentará los estándares profesionales con respecto al diseño en su totalidad, incluso en los aspectos relacionados con la comunicación dentro del mismo.
Tercero, la aceptabilidad: ¿Están buscando los clientes un tipo de certificación asociado al nombre o están mirando el trabajo (o historia de trabajo). Las firmas de diseño van a limpiar una oficina de diseñadores no acreditados? ¿Tendría esto en verdad algún impacto? ¿Permitir una certificación voluntaria, que tan eficaz podría ser? Otras profesiones requieren (algunas veces por la ley) la certificación, de otra forma no se puede hacer una práctica profesional. A la larga, los clientes contratarán a quien ellos quieran por diferentes razones, ninguna de ellas asociadas a la tarjeta profesional. ¿A quién le importa? Mi trabajo habla por mí y por mí nada mas.
Mientras la certificación indica sólo un subconjunto de las habilidades de un diseñador, los clientes no entenderán esto. El conocimiento público sobre el diseño es insuficiente, y los clientes considerarán las iniciales después de nuestros nombres como una convicción de habilidad creativa. Esta es la trampa sobre la certificación en diseño: Se proyecta como una medida para aumentar el conocimiento público, pero para que trabaje apropiadamente, el público ya debe tener ese conocimiento. Y si ellos tienen ese conocimiento, entonces no es necesario. El resultado es que esta certificación protege ha aquéllos con la experiencia, pero no necesariamente la habilidad. Así, traiciona la profesión implicando que garantiza visión y talento a clientes que no conocen lo bastante para distinguir entre las muchas facetas del diseño.
La realidad es que el diseño es tanto un negocio como una forma de expresión. Para crecer como profesión, debemos aumentar el conocimiento público de ambos aspectos del diseño. Un programa de certificación representado por la denominada “tarjeta profesional” no reconciliará estas diferencias. De hecho, creo que hará mas en el sentido contrario, astillando las dos facetas de la práctica y disminuyendo la calidad global al minar la dinámica del mercado existente, protegerá a los individuos con la menor necesidad de esa protección, y en su estela, ahogará la dinámica individual y la entrada eficaz al mercado de un cuerpo de talento muy grande.
*Los textos originales son de Scott McMann (Aubut & Nadeau Design Communications – Ottawa) y Spencer Lum (S+K, New York City)
A medida que la estructura económica global se dirige hacia un estándar dirigido hacia el consumo, el comercio y la globalización en donde cada vez es más necesario encontrar nuevas maneras de llegar, atraer y domesticar al público consumidor, van apareciendo en el horizonte tareas cada vez más especificas en esta maquinaria, diseñadas para capturar la mayor atención posible.
Estas tareas tan específicas, a medida que sus capacidades van desarrollándose y son cada vez mas aceptadas dentro de la estructura económica de la sociedad, terminan por convertirse en verdaderas labores profesionales, las cuales necesitan una educación especializada y un nivel de calidad y conocimientos imprescindibles y característicos de su área de trabajo.
Este es el caso de la Profesión del Diseño Grafico, una labor que nació de la necesidad de darle el mejor uso posible a la imagen. Antes esta tarea era entregada a cualquiera que tuviera una sensibilidad característica con respecto a lo visual, generalmente artistas plásticos o maestros artesanos. Como tal el Diseño Gráfico es una carrera joven en el mundo y mas aun en Colombia donde la primera facultad enfocada a su educación nació hace menos de 40 años y por lo tanto se puede considerar que aun se encuentra en sus albores de desarrollo.
Es entonces comprensible que sea una profesión “inexperta” en varios aspectos y que no carezca de defectos, prácticos, educativos y económicos y es comprensible, a medida que se de su desarrollo, poco a poco y con el trabajo de todos aquellos que se ven abrigados bajo ella estos irán desapareciendo o amainando.
Es en este punto entonces y tomando como referencia profesiones mucho mas experimentadas y establecidas, que se hace necesario además de una preparación correcta en los aspectos técnicos y prácticos, una manera de dirigir, ordenar y regularizar la labor del diseño gráfico, creando un ambiente autorregulado y definido que beneficie al profesional y por consecuencia al mercado. Es aquí donde aparece el concepto de tarjeta profesional, un documento que surge como regulador del medio, fortalecedor de la ética y el profesionalismo y primera arma para atacar la mala praxis y el comportamiento desleal en un gremio altamente competitivo.
La tarjeta profesional es un documento que certifica y da el derecho a un profesional a hacer su trabajo y sobretodo asegura que lo sabe hacer bien, es un elemento regulador puesto que por medio de este se puede castigar a los infractores que desmeritan y de fluctúan la profesión y le da el estado y la tranquilidad a quien sepa llevarla con respeto de ser conocido y reconocido como un verdadero experto en su carrera. Ejemplos de su uso se pueden ver en distintas profesiones donde ya se ha aplicado su uso y donde es ahora impensable el ejercer tales funciones sin ella, como es el caso de gremios como la Medicina, el Derecho, la Ingeniería, la Arquitectura y en algunos países la Publicidad.
Estamos llegando poco a poco (y es un proceso a nivel global) a un punto en el cual cada vez son mas evidentes las flaquezas de nuestra profesión, sobretodo desde los puntos administrativos y de organización, es entonces un buen momento para darnos un respiro en este camino de crecimiento y desarrollo, recapacitar sobre el valor de nuestra profesión y hacia donde la queremos llevar como gremio, recalcular todas las herramientas que tenemos a nuestra disposición y hacer mano de nuevos medios que fortalezcan y hagan madurar la labor que realizamos, conseguir ofrecer lo mejor de nuestra parte y no dejar en nuestros corazones sentimientos de frustración y tristeza por haber sido utilizados, abusados o desprestigiados o lo que es peor, siendo concientes y permitiéndolo plenamente puesto que no hemos intentado remediar algo que sabemos que no esta marchando bien.
Por ser una profesión tan inexperta en muchos aspectos, las fallas son evidentes pero es no implica que con el trabajo, esfuerzo y sacrificio de todos aquellos involucrados las cosas resulten en un mejor panorama; tenemos que comenzar por reconocer que somos un gremio sumamente desorganizado e individualista, no tenemos en una gran mayoría esquemas de trabajo correctos, no sabemos como hacer mas productivo nuestro trabajo, no tenemos o no usamos criterio para defender nuestra posición como profesionales ante el mercado… Mientras se solucionen nuestras necesidades individuales y básicas nos da igual que pasara con el resto.
Si realmente queremos ser tenidos en cuenta como miembros de una profesión seria y dejar de sentir ese reconocido sabor amargo que nos queda a veces por no haber sabido tomar las decisiones indicadas o no tener las herramientas necesarias para defendernos en el momento indicado, entonces toca abogar por la organización y la ética. Crear una verdadera estructura interna en todo el gremio, un sistema de auto corrección y vigilancia hacia nosotros mismos y de nuestro trabajo. Ya es hora de dejar de esperar por que cambien las cosas y comenzar a hacerlas cambiar y nosotros con ellas y una herramienta ideal para ayudar en este proceso es la tarjeta profesional. Un símbolo del auto ordenamiento y auto regulación, que nos ayuda a crear la horma de no ya una profesión joven e inexperta de poco valor (somos vistos así ahora, hay que reconocerlo) si no como un gremio maduro y funcional de alto valor para el funcionamiento de la economía.
Analizando nuestra situación actual, en la cual a una gran mayoría es fácil timarla y que de una u otra manera tenemos pocos o ningún medio de defendernos de aquellos que empobrecen, maltratan y desprestigian nuestro campo, entonces ¿no seria agradable tener alguna manera de regular, prevenir y corregir todo aquello o aquellos que puedan afectar el mercado del diseño grafico en general?, ¿no seria útil saber que aquel que no tenga los conocimientos adecuados o que maltrata el campo con competencia desleal pueda ser castigado o incluso se le pueda impedir ejercer en el medio si persiste con sus malas maneras?
Yo creo que si, un definitivo si… y eso se consigue por medio de la Tarjeta Profesional.
En cuanto a esta tesis de la Tarjeta Profesional, llegamos a un punto en el cual por lo general se tiende a tener recelo, me refiero al quien, como y cuando se da la tarjeta profesional en el medio; Tengo certeza al pensar, que el primer beneficio que se debe conseguir a través de este documento es que aquel que sea propietario de este pueda ser reconocido como una persona que tenga todos los conocimientos necesarios e ideales para poder realizar un trabajo como Diseñador Gráfico de la mejor manera posible, que sea un verdadero profesional (profesional con respecto a profesionalismo no al tipo de educación), que entonces el Diseño Gráfico ya no sea visto como solo saber manejar un par de programas, sino como lo que realmente es, un compendio de conocimientos en distintas áreas para la comunicación a través de la imagen.
Para aquellos que cursen y finalicen una carrera ya sea técnica o profesional de Diseño Gráfico, su obtención podría ser casi inmediata al mismo momento de obtener el titulo pues supuestamente ya han estudiado y tendrían que saber todo lo que deberían saber ¿cierto?. Sugiero un examen al final de la profesión que lo demuestre… pagar una carrera no significa conocerla y si se a hecho un proceso correcto en la educación no debería haber problema allí; ya sobrellevado este punto (el más fácil) nos encontraríamos que desde cierto punto cada nuevo egresado entraría dentro de este sistema y por lo tanto tendría un nivel de calidad mejorado.
El verdadero intríngulis de la implementación de la tarjeta profesional no aparece en el medio Académico, si no en el medio laboral ya establecido, aparece entonces otra vez y demostrando su funcionalidad el examen de conocimientos para aquellos antiguos profesionales de academia, que si realmente han sabido su trabajo y profesión no tendrán problema en responder y demostrar conocimientos que deberían ser básicos e imprescindibles en el Diseño Gráfico. Y si demostrar con un examen te da una herramienta mas para demostrar el nivel que tienes en tu profesión , ¿acaso no vale la pena hacerlo?.
Habiendo pasado entonces por todos aquellos que pasaron por la Academia de Diseño Gráfico y la terminaron, llegamos al punto mas delicado de este asunto, los que no pasaron por un proceso educativo en Diseño o aquellos que no terminaron pero que aun trabajan en el medio, la medida mas sencilla seria decirles de malas no es nuestro problema si quiere participar estudie y gradúese ¿cierto? pero eso seria muy cruel, tanto con ellos que quien sabe que vueltas ha dado su vida como con la misma profesión, porque toca recordar la infinidad de casos que existen no solo en Colombia si no en el mundo entero de Non Cátedra que han hecho maravillas y han enriquecido de tantas maneras el medio, seria una estupidez sacarlos de taco simplemente por no haber sacado el titulo, de ahí viene el tercer punto fuerte del examen de conocimientos para conseguir la tarjeta profesional, si realmente vale la pena y a punta de esfuerzo a conseguido los conocimientos necesarios para ser considerado como Diseñador Gráfico adquiere su documento, si por mucho tiempo en el medio aun no sabe ni que es un lápiz o un tipómetro, pues amigo te recomendamos estudiar como dios manda.
Al hacer pasar al gremio en colectivo por un examen para conseguir la Tarjeta Profesional, se consiguen varias cosas:
La solución a todos nuestros problemas en el campo del Diseño Gráfico no es la Tarjeta Profesional, pero si es una gran herramienta en su contra, pues la exigencia ayuda a la excelencia y el fortalecimiento de la profesión, si logramos ponernos claros sobre nuestros limites, nuestros deberes y nuestros derechos y además nos estructuramos como un medio organizado ¿acaso no seria eso un gran acercamiento hacia la madurez profesional?, creo profundamente que es así, confió en los beneficios que acarrearía una regulación de esta manera para poder llegar algún día a la seguridad y el respeto que realmente se merece este medio, el respeto de una verdadera profesión.
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