Un “viejo truco” ha sido bloqueado y hace un poco más “sincero” el posicionamiento.
Desde hace dos décadas Machado y Molina Asociados se ha posicionado como una empresa que realiza casi exclusivamente comunicación visual corporativa. Se define así misma como una agencia de diseño y comunicación visual, algo no muy común en un entorno donde proliferan agencias de publicidad que son flor de un día, por decirlo menos. A continuación la entrevista realizada a Jose Fernando Machado, gerente de Machado y Molina Asociados.
ADG ¿Qué ha permitido que Machado y Molina Asociados se haya posicionado en un contexto como éste, donde al diseño y al manejo de marca no se les otorga la importancia que tienen en otros países?
Lo ha permitido el enfoque. Nosotros trabajamos orientados en una misma dirección, manejamos una combinación de disciplinas y profesiones no muy usual, y las tratamos todas con igual calidad. Tomamos la comunicación visual basada en el diseño gráfico, que es nuestro punto departida, pero entendiendo muy bien los conceptos de comunicación y de mercadeo. La integralidad de estas tres disciplinas, más la constancia, un muy buen servicio y un alto concepto de calidad, nos han permitido llegar a donde estamos. La idea es que nuestros clientes se acostumbren a un estándar de calidad en nuestra respuesta que no sea fácil de emular y superar, de manera que siempre van a encontrar confianza, respaldo, rapidez y seguridad.
Recordemos que este es un medio –no me refiero al de las agencias acostumbradas a respuestas rápidas a sus clientes sino al de los diseñadores– en el que el factor tiempo se maneja de manera muy relativa. Comprender el trabajo como una urgencia dentro de los cronogramas de las empresas nos ha permitido tener un manejo que ellas lo asumen como apropiado para sus necesidades.
Mi socia, Claudia Pilar Molina, economista con especialización en finanzas, hace un aporte muy importante en este aspecto, ya que nos ha permitido entender la sicología de las empresas y el modo de pensar de sus empresarios y directivos para poder hablar todos el mismo lenguaje. Ese es otro de los secretos: los diseñadores normalmente no manejamos esa sicología de las empresas, no sabemos cuáles son sus prioridades y sus puntos importantes; esta información es fundamental para que podamos atender correctamente sus necesidades.
ADG. Usted ha trabajado a lo largo de estos años con varios diseñadores en incontables proyectos; ¿qué características cree debe tener un diseñador para desarrollar con éxito proyectos en los que el manejo de marca y la comunicación corporativa sean la base de su trabajo?
Lo primero que debe hacer el diseñador es entender que el diseño no es un fin sino una herramienta; que él debe ser un comunicador y un sintetizador de conceptos, una persona que recoge una serie de inquietudes y necesidades de su cliente, que deben llegar con nitidez a otro ente que es el receptor de ese mensaje; que debe pensar y actuar como comunicador y utilizar el instrumento que mejor maneja: el diseño gráfico.
Si el diseñador solo piensa como diseñador, como un creador de formas, le quedan faltando asuntos muy importantes: el para qué, el cuándo, el para quién, el cómo y con qué recursos de debe comunicar eficientemente una idea, un concepto, una campaña. El diseñador debe pensar más integralmente y mejorar sus estándares de calidad. No se trata simplemente de ser creativo o de tener la habilidad para dominar determinados programas de diseño, sino de manejar el espectro de la comunicación que pasa por sus manos y del cual es responsable, y manejarlo bien; no solo el diseño por el diseño o la forma por la forma.
ADG. Los nuevos diseñadores no se identifican con la administración de proyectos, pero ésta es la base fundamental para gerenciar un trabajo y llevarlo hasta el final con éxito. ¿De qué manera cree que la academia debe involucrar u orientar a los estudiantes en este aspecto?
No sé cómo haya sido evaluada la experiencia de las prácticas profesionales en otras carreras, algunas escuelas de diseño las ofrecen, pero no todas. La vinculación desde muy temprano del diseñador con el mundo laboral es valiosa e importante. Ahora, la academia debe reflexionar sobre sí misma porque hay ciertas tendencias que se dan mucho sobre la teoría, que es valiosa porque nos inspira y nos muestra un futuro, pero cuando se encierra en sí misma se aleja demasiado de la realidad, se envuelve en una terminología compleja y en parámetros que cada vez tienen menos que ver con lo que pasa en la calle, a su alrededor.
Creo que hay que volver el objetivo del diseño algo mucho más pragmático, más directo, más inmediato, sin dejar de lado los principios teóricos fundamentales. La academia es un mundo muy interesante, que parece estar descontaminado del mercantilismo y el pragmatismo del mundo real, pero resulta que ese mundo real es en el que todos nos tenemos que desempeñar.
ADG. Su formación profesional es como arquitecto y durante un tiempo fue un activo fotógrafo editorial. ¿Qué lo llevó a dedicarse plenamente al diseño como actividad principal?
Los genes. Mirando retrospectivamente, esta inquietud la tuve desde pequeño, desde el colegio. Tenía un papá arquitecto que aun sin quererlo me hizo mucha presión hacia esa disciplina basada en el diseño. No solo en el colegio, sino en la universidad, todos los asuntos que tenían relación con la comunicación visual y el diseño gráfico me generaban un interés especial. Eso lo comprendí tiempo después. Además tenía un ejemplo prodigioso en otro arquitecto amigo de mi papá –y diseñador gráfico, comunicador visual, investigador, fotógrafo, artista y gran humanista–: Dicken Castro.
La fotografía es un campo de la estética y de la comunicación visual muy cercano en ciertos aspectos al diseño gráfico. Las dos son formas de comunicar, lo que pasa es que la fotografía toma segmentos de la realidad, que son filtrados y manipulados por el ojo y la sensibilidad del fotógrafo para comunicarlos, a su manera, a otras personas.
Así, la formación visual y la necesidad de transmitir conceptos con eficiencia me llevaron desde la arquitectura y la fotografía hacia la comunicación visual.
ADG. Hace ya un buen tiempo que usted es reconocido en el medio porque, ante sus clientes, su opinión pesa. ¿Todavía tiene problemas convenciendo al cliente?¿La opinión suya, así esté bien sustentada, aún choca con la del cliente?
Eso va a ocurrir siempre. En general, nuestros conceptos gozan de una buena credibilidad, pero no quiere decir que siempre tengamos la razón o que al cliente así le parezca. Nuestra relación con los clientes goza de un buen nivel de autonomía en cuanto a aportes, porque los hacemos con respeto, argumentando en su propio lenguaje y haciendo valer el porqué de determinada opción versus otra que hubiera imaginado el cliente, pero también encontramos con frecuencia que ellos tienen ideas fijas que debe ser aceptadas. Esto no necesariamente quiere decir que la razón la tenga el cliente o la tengamos nosotros; hay que tener en cuenta que, aunque los clientes no sepan mucho de diseño, conocen bien sus mercados, saben a dónde quieren llegar y pueden identificar, así sea de manera intuitiva, cuál es la respuesta más acertada que requieren.
Los diseñadores a veces lo olvidamos y pensamos de manera arrogante –o ingenua– que somos los únicos que tenemos la verdad sobre nuestro producto. Tenemos que aprender de los empresarios, que ponen en práctica el dicho que dice: “yo no sé hacer pasteles pero sé donde los hacen buenos”. En la medida en que hemos aprendido a escuchar y a entender a los empresarios en Machado y Molina, tenemos menos choques con ellos en las respuestas que proponemos, porque ya están filtradas por sus necesidades.
ADG. En su empresa ha tenido que trabajar con diferentes diseñadores, ¿ha cambiado mucho la calidad y el profesionalismo de ellos a lo largo de estos años?
Sí ha habido evolución, y la más impactante es la incursión de la tecnología digital –nosotros empezamos a trabajar antes del computador–. Con los sistemas y las redes vino la globalización y el mundo cambió para siempre. Antes había mayor artesanía en el oficio, mayor cuidado por el detalle, pero eso es imposible pedírselo hoy a un diseñador que debe pensar en 20 cosas al tiempo, mientras que antes se concentraba en una sola.
Un diseñador integral de hoy, con el avance de internet y la multimedia, tiene que saber de música y audio; conocer sobre tecnología en un sentido muy amplio, más allá de los programas de dibujo y retoque fotográfico; manejar tres dimensiones simuladas o reales; manejar tiempos y secuencias; pensar de manera no lineal; y enfrentarse a un mundo donde la comunicación es más sofisticada e interdisciplinaria. El diseñador actual pasa por encima de una serie de herramientas que quienes las estudiamos hace unos años las echamos de menos, pero no les podemos pedir que dominen esas herramientas y además tengan las de hoy. Eso pasa en todas las profesiones, hay que dejar de lado algunos conocimientos para darles paso a otros, según lo exija el momento. Yo no creo que la calidad hoy sea inferior, pienso que hay unas determinantes y una velocidad en la producción muy diferentes que hacen que el diseñador tenga que desarrollar otras habilidades.
ADG. Hace ya unos años usted es colaborador, como editorialista, de la revista ProyectoDiseño(PD). ¿Cómo nació esta relación y de qué forma ha visto su aporte a ella?
La relación nació casi desde el comienzo de la publicación. En ese entonces yo era director de diseño de Multirevistas, la empresa que tiene a cargo todas las revistas de Casa Editorial El Tiempo, cuando María José Barreto, co-fundadora de PD,me hizo una entrevista a raíz del re-diseño de algunas publicaciones que estaban a mi cargo. Después seguimos conversando, fui invitado a ser parte del comité editorial y posteriormente como columnista. En un medio que en Colombia sigue siendo pequeño, es muy fácil que se den estas relaciones y que en general las personas que están protagonizando las distintas labores del diseño se conozcan.
ADG. ¿Cuáles cree que son las debilidades del diseño o de los diseñadores en Colombia y cuáles sus fortalezas?
Hay fortalezas claras como la creatividad y la recursividad. También el sentido de humor, que bien explotado en el diseño es fantástico, y la pasión con que asume los encargos. Son atributos muy propios de los colombianos.
Las principales debilidades están en el “cortoplacismo” y en no pensar en grande; es decir, el diseñador nuestro está acostumbrado a hacer tareas pequeñas, de corta duración y que no le demandan mayor responsabilidad, entre otras cosas porque casi siempre está ubicado al final de la cadena productiva; los diseñadores, sobre todo los gráficos –a quienes conozco mejor–, podrían ser profesionales mucho más exitosos y reconocidos si se proyectan a largo plazo, se capacitan permanentemente, aprenden a trabajar en equipo, buscan afianzar relaciones de más largo plazo con sus clientes, si miran más allá, asumen mayores responsabilidades y ven cada labor que hacen en el día como una etapa ganada dentro de un desarrollo largo, si ellos mismos, con una nueva óptica, se proyectan como profesionales integrales para llegar lejos y dejan de pensar solamente en “cuánto me van a pagar” o “cuánto me van a retener”.
ADG. ¿Qué libros recomendaría para que los diseñadores tengan más contexto o herramientas en su trabajo?
Hay uno que quiero destacar, no es el más evidente pero es uno de los que más falta les hace a los diseñadores, se llama Diccionario de la Real Academia de la Lengua, que ahora se puede consultar en internet. El tema del manejo del lenguaje escrito es crítico en nuestro diseño. En toda la comunicación visual estamos olvidando el buen manejo del idioma, así que no es una ironía, tenemos que aprender a escribir mejor o, por lo menos, bien.
Me parece que, más que leer ciertos libros de teoría o sobre novedades en diseño de marca y otros temas semejantes, hoy en día es muy importante leer revistas, ya que sus contenidos son más inmediatos y actualizados; algunas están en nuestras librerías y kioskos, otras online o se pueden consultar en las bibliotecas. Hay que mirar no solo revistas de diseño sino de mercadeo y publicidad, tendencias, estilos de vida, cultura, actualidad y todo lo que caiga en nuestras manos, porque los diseñadores nos nutrimos de lo que nos aporta el medio. Además debemos conocer muy bien lo que pasa en nuestro territorio profesional, cuáles son las novedades tecnológicas, en tipografía, en manejo de color, en estilos, en corrientes de pensamiento.
Recomendaría también tener siempre los ojos –y los poros– muy abiertos a todo lo que nos ofrece el paisaje que tengamos en frente, desde las calles de la ciudad hasta las noticias yel cine. Debemos ser muy permeables a la cultura en todas sus manifestaciones para que podamos ser generadores de cultura, que es parte de nuestra esencia como diseñadores.
ADG. ¿Qué ventajas cree que deberían tener los diseñadores al agremiarse?
Hay algunas ventajas claras siempre y cuando el gremio sea bien manejado, incluyente y pro-activo, que esté por encima del bien y del mal, y no se vuelva selectivo, de pocas personas o de ciertos grupos o corrientes de pensamiento. Una de las debilidades de los diseñadores es que somos fichas sueltas en la cadena productiva de la sociedad. Nuestro espíritu de independencia tiene un costo muy alto: en cada negociación se da una relación desigual, ¡un diseñador solitario que se enfrenta con sus argumentos estéticos a una empresa, cuya fortaleza es precisamente negociar!
A veces la gente cree que la función de los gremios es determinar tarifas para defenderse colectivamente, pero el asunto no es tan elemental; no se puede entender el gremio solo como un respaldo tarifario: “un logo se diseña a tanto,una página diagramada vale tanto”, porque eso nunca va a poder medirse así. Los talentos no se pueden homologar como una tarifa y las oportunidades seguirán siendo muy relativas.
De todas maneras agremiarse permite conocerse, socializar, actuar como grupo, incidir en las políticas del Gobierno que afecten al sector,manejar el tema de derechos de autor, obtener menores costos para adquirir equipos y publicaciones, intercambiar conocimiento, hacer posibles las visitas de personajes importantes en el mundo para que dicten cursos y seminarios, etc.
Por experiencia, lo que requiere un gremio para funcionar bien, por encima del nombramiento de un presidente por determinado periodo según lo determinen los estatutos, y que ejerce un cargo político, a veces ad honorem, es que haya un secretario general permanente y con sueldo, buen relacionista, apolítico, neutral y con poder de convocatoria, quien lleva el hilo conductor de la entidad y el conocimiento de todo lo que en ella sucede, la persona a la cual recurrir en el día a día, un colega con espíritu de servicio para el gremio. Este secretario general debe contar con el apoyo de un excelente comité ejecutivo que represente sin parcialidad los intereses de los agremiados.
jfmachado@machadoymolina.com
Fecha: Octubre 24 al 30 de 2009
Ubicación: The Central Academy of Fine Arts (Beijing – China)
Organizado por: Icograda
Icograda es el Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Gráfico (International Council of Graphic Design Associations), y cada 2 años organiza su asamblea general en los lugares más diversos del mundo. Su origen se remonta al año de 1972, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas introdujo el Día mundial del desarrollo de la información con el fin de llamar la atención pública sobre los problemas del desarrollo y fortalecer la cooperación internacional para su solución (Resolución 3038). Eventualmente, la Asamblea decidió que esta fecha debía coincidir con el Día de las Naciones Unidas en octubre 24, día que coincide con la adopción de la Estrategia de Desarrollo Internacional 1970.
Para octubre de 2009, Icograda realizará este evento en Beijing con representantes de diferentes regiones y culturas con el objeto de reflexionar en torno a la naturaleza y el futuro del diseño y la comunicación visual. Entre los temas a tratar estarán la Interdisciplinariedad en el Diseño, el Diseño Gráfico y la Comunicación Visual en mercados emergentes (Rusia, Latinoamérica, África, Asia, Oriente Medio, etc.), Diseño Urbano, Jóvenes Diseñadores y el Futuro del Diseño de Comunicación.
El tema o identificador gráfico de este año parte del vocablo chino「Xin-信」que significa literalmente “mensaje” o “letra”, y es utilizado para representar los medios primitivos de comunicación. Sin embargo, hoy engloba más conceptos que nunca, como se ilustra en palabras como Xin-xi (información), Xin-nian (visión), Xin-ren (confianza), Xin-yong (credibilidad) and Xin-xin (fe).
Bajo el tema「Xin-信」y en el espíritu de la institución del Día mundial del desarrollo de la información, el Congreso mundial del diseño Icograda 2009 busca explorar problemas contemporáneos y retos que enfrenta el diseño de la comunicación. El Congreso abordará predominantemente cuatro temas en sesiones paralelas de la conferencia internacional: acceso, equilibrio, comunicación y definición.
Ver la web del evento para mayor información
Pensaba que era una persona creativa y con una habilidad manual moderada. Me sonaban bonitos los nombres de las materias y tenía una idea romántica de que iba a ser algo así como colorista… Afortunadamente, la realidad fue otra y me encontré con un universo absolutamente encantador… Me habría gustado también estudiar economía o cine, pero me gusta mucho lo que el diseño me ofrece.
Fue algo coyuntural, queríamos hacer un lugar donde el diseño fuera el jefe, el norte, el negocio. Todos estábamos en un momento de nuestras carreras que era bueno, porque ya habíamos pasado por empresas o por experiencias que nos habían dado conocimientos útiles. En lo personal, yo no quería ser un Freelance y tener que hacerlo todo yo sola. Tampoco quería seguir en empresas donde lo que yo hacía era una parte pero no el todo. Yo quería demostrar que con una visión más amplia, el diseño gráfico podría ser un excelente negocio.
El dominio estaba disponible y sonaba bonito. Ahora que lo miro en perspectiva, es un nombre que nos ha ayudado a construir una marca. Los clientes hablan de Mottif como algo real, que existe, como un interlocutor válido, técnico, profesional… Yo me siento muy orgullosa de mi marca. Es posible que al final del año seamos una marca registrada.
Mottif siempre ha creido en las estructuras horizontales donde todo es importante pero todos tienen una función. En la medida en que hemos crecido, hemos podido contratar gente nueva y crear nuevos cargos, por ejemplo el área administrativa (Marcela) y de comunicaciones (Catalina) es muy fuerte ahora. También tenemos un área de publicaciones con la que estamos gratamente satisfechos (Carlos). Tenemos la figura de los diseñadores junior que se encargan del montaje y de proyectos más pequeños (Carlos) (Carolina). Los socios son a su vez diseñadores senior. Juan Esteban que es reconocido por su proyecto Popular de Lujo, es el “diseñador integral”, es el que tiene la visión más completa de calidad (Juan). Mario Forero es el diseñador más juicioso y más productivo en proyectos web y sobre todo multimedia, su aporte en temas de e-learning ha sido determinante para Mottif (Mario). Rafael Puyana, que esta de año sabático, es el experimentador, el aventurero, el que busca siempre una forma diferente de hacer las cosas (Rafael) Y yo Angela Jiménez, soy los “pies en la tierra”, hago gerencia, finanzas, ventas, administración y relaciones públicas por un lado, pero me gusta mucho la parte de los conceptos, la estrategia y a veces hago diseño (Angela). Tenemos además asesores financieros, contables y jurídicos. Y trabajamos en equipo con empresas como http://www.maintask.com y http://www.dotsystem.net en el desarrollo de software y aplicaciones. Ahora que lo escribo, es un equipo en el que puede haber hasta 30 personas involucradas.
Una de mis funciones es hacer el cronograma y asignar y controlar los proyectos. 35 proyectos mensuales en promedio. La idea es que un senior arranca y un junior termina, con el soporte del área de comunicaciones.
PC a la lata.
Largo…. Llego temprano, verifico que todos lleguen, que tengan lo que necesitan para hacer sus proyectos, llamo a los clientes, voy a citas, reviso cronograma, presento los proyectos…. yo tengo un trabajo frenético en el que hago mil cosas al tiempo… e-mail, messenger, teléfono, clientes en la oficina, taxi a la lata… Mi tiempo no es mio, todo el mundo me pone citas en la agenda… Es un poco loco, pero cuando miro la lista de nuestros clientes, me siento orgullosa y pienso que vale la pena.
Cuando quiero diseñar separo en la agenda uno o dos días y procuro no hacer otras cosas. Pero es difícil. Claro que tengo la ventaja que puedo escoger que proyectos hago, y me siento bien haciéndolos.
Existir. Hacer cosas lindas. Dar las gracias cuando alguien nos recomienda. Tener una super papelería, una super página. Centralizar las peleas y los conflictos. Negociar. Celebrar cuando las cosas salen bien. Presentar unos clientes con otros. Tener relaciones de igual a igual con los clientes. Mottif ha hecho muy pocas cosas por conseguir clientes nuevos, pero las que ha hecho han sido buenas en su momento. En estos negocios funciona más el prestigio, que los avisos y la publicidad en general.
Eso depende mucho del tipo de proyecto. Tenemos metodologías que abarcan desde la contratación hasta la entrega. Todo empieza con una asesoría que le ayuda a determinar a los clientes lo que realmente necesitan, esto se cotiza, se contrata, luego se inicia el levantamiento de la información, la estructuración, luego las pautas de diseño, la aprobación y finalmente el montaje y la entrega. Lo que hemos aprendido es que entre más estrictos somos en la aprobación, más eficientes son los proyectos.
De muchas formas, pero sobre todo entendiendo quien es el cliente… El cliente ideal es el que asume que no entiende y es feliz de que uno le organice la vida. Con ese es fácil…. de ahí en adelante la cosa se va complicando, hasta el cliente que no sabe nada pero esta convencido de que por haber navegado en Internet es un As en el tema. Yo uso muchas estrategias, por ejemplo los proyectos tipo B, en los que se le informa al cliente que en adelante él dirige el proyecto…. eso los angustia mucho y luego te dejan trabajar. Otra cosa es explicarles el perfil de las personas que están haciendo su trabajo. Otra es hacerles preguntas como: ¿Me puedes explicar la estrategia de comunicación asociada a esta decisión?. La más sana es explicar claramente la idea. En términos fáciles. Mottif no le dice “si a todo” a sus clientes. Les explicamos que hacer cambios aleatorios no es diseñar sino hacer “sopa”. La verdad entre mas conocidos somos y entre más sofisticados son los clientes, más fluye el proceso. Una vez tuve un cliente que se ponía furioso de que su proyecto no se pareciera a los de mis otros clientes, yo le explique que esos clientes me dejaban trabajar y asesorarlos, y fué más fácil de ahí en adelante. En nuestra página tenemos algunos artículos para no-diseñadores, que pueden ser muy ilustrativos.
Si muchísimo. Es algo super complicado de manejar. Pero lo que averiguamos es que, por ejemplo, la no entrega de la información es incumplimiento del contrato y se deben re-negociar los términos. Esto nos sirve mucho como argumento. La gente que no paga es complicada, pero es algo inevitable y pasa en todos los negocios.
Un buen cliente confía en uno y lo ve como un asesor. Un mal cliente piensa que tiene las mejores ideas y que uno solo es un chofer del Corel. Pero eso tiene que ver con la actitud del diseñador. El orgullo es clave en este punto.
Eso es cíclico. Aunque siempre estamos llenos de trabajo, hemos pasado por todo, a veces no hay plata, a veces hay clientes necios que complican todo, a veces se mete uno en negocios malos… Pero también hace proyectos lindos de los que se siente orgulloso, o aprende cosas del trabajo en equipo, o conoce gente super interesante, o se encuentra con un blog que habla de uno, o lo invitan a dar una conferencia… En este momento yo me siento muy feliz, por ejemplo, porque muchos clientes han vuelto con comentarios como: Yo hago lo que ustedes digan… o me fué super gracias a ustedes… También porque tengo un equipo de gente adorable, que me aguanta y me entiende y que además hace cosas lindas… que más puedo pedir?
De lo experimental tengo mis reservas. Me parece que ser “experimental” es un camino gris en el que uno se pone todos los retos y al final no hay un reto en si… Me gusta más la gente que de los peores escenarios y de los temas mas aburridos genera ideas brillantes… A mi me gusta que seduzcan mi inteligencia… Me gusta la simpleza sin pretensiones, me jarta el experimentador que al no darse a entender genera un “club / religión / secta” de los que si lo entienden y están a su nivel… Valoro lo experimental en la medida en que es un reflejo de una búsqueda personal, lo que no me convence son los caminos fáciles. Habiendo dicho lo anterior, aclaro que la gente que trabaja en Mottif ha desarrollado muchos proyectos experimentales, de diferentes tamaños que pretenden aportar o simplemente ser un divertimento.
El diseño comercial ha mejorado mucho y se ven muchas influencias y corrientes, como que hay una avidez, un hambre, una necesidad de crear y poco a poco se encuentra uno con cosas más interesantes. Para mi la “Perubólica” y en Internet han sido claves en la entrada a un mundo más universal.
La pasión es importante a la hora de vivir. A mi me encanta la gente apasionada, gritona, intensa, loca… me agotan pero me gustan… Pero la experiencia es clave. Yo creo que un 50-50.
Les falta: Vanidad. Viajar. Orgullo. Vanidad. Cultura general. Control. Gerencia. Negociación. Seriedad. Visión de empresa. Vanidad. Idiomas. Moda. Tendencias. Al diseño colombiano le falta gestión, promoción, espacios, discusión. Sería ideal que hubiera nuevas figuras destacadas ya sean individuales o colectivas, que le aportaran orgullo a la profesión.
Les sobra: Frases como: “En este país no se puede hacer nada”, “Yo le rebajo”, “Si doctor”, “Yo se lo pongo verde, no se preocupe”, “Eso no se nota”, “Le traje el diseñito”, “Ahí está! Yo le encimo el diseño de la papelería” … Al diseño colombiano le sobran diseñadores que no muestran su trabajo, que tienen miedo a la crítica, que no entienden la importancia de mostrar lo que uno hace. Le sobran personas que “diseñan” sin ser diseñadores.
Que se proyecte para vivir bien, para viajar, para darse gusto, para tener el mejor equipo… Que lea. Que escriba. Que sueñe. Que hable. Que entienda que el diseño no lo es todo, pero como hace de bonita la vida. Pero sobre todo que el diseño es una profesión como cualquier otra de la que debe sentirse orgulloso.
Que este dispuesto a aprender. Que sea disciplinado. Que tenga sentido del humor y que se ría de si mismo. Que esté dispuesto a trabajar en equipo y a hacer más fuerte la marca.
El mundo globalizado es un escenario de negociación en el que todo tiene un precio. Es un mundo de mercados, sin fronteras, donde solo importan temas como costos, marcas, velocidad y tecnología. Nosotros no estamos listos. Nos intimida el gringo. No lo vemos como un igual… y solo entre iguales se negocia. Tenemos muchos complejos, tanto que nos toca hacer campañas para creer en lo nuestro… que boleta!
Mil gracias por pensar en mi y en Mottif. Me encantaría que visitaran nuestra página: www.mottif.com Por favor escríbanos, colgaremos sus comentarios en nuestra página.
1- Introducción
Después de varios años de trabajar en una compañía dedicada al diseño, he compilado algunas de las situaciones más frecuentes entre el cliente y el diseñador. En muchos casos el manejo de estas situaciones facilita obtener buenos resultados. Si usted ve a su diseñador como un consultor, como a su médico de confianza, como a su abogado confidente, es probable que el resultado sea exitoso
Para empezar es muy importante aclarar que el diseño no es un problema de gustos o preferencias… Incluso no es un problema que dependa exclusivamente de la inspiración… El buen diseño, es la mezcla justa de los elementos… es la re-creación de la realidad por esto la modifica, la distorsiona, la refresca… El buen diseño genera emociones, ideas, sentimientos… Refleja conceptos, posiciones, ideologías… No se somete a fórmulas y está dispuesto a romper las reglas.
El diseñador es un estratega, que combina las variables de la realidad con conceptos de comunicación para mostrar algo que ya existe de una forma totalmente nueva.
Piense en esto: Si usted va al médico y pide que le recete Ambramicina, podría tener un médico irresponsable, que le receta el medicamento sin conocer el estado de su salud. Claro, existe la posibilidad de que usted realmente necesite Ambramisina, pero también es probable que exista un medicamento más avanzado, que usted no necesite este antibiótico, que usted sea alérgico, que usted tenga cierta extraña adicción, que sea hipocondríaco… Un buen diseñador es un consultor que debe diagnosticar sus necesidades a partir de una entrevista juiciosa y estructurada. El diseñador está para proponer soluciones de comunicación dentro del contexto de un problema.
Vea el diseño como una herramienta … En términos prácticos, un buen diseño es la diferencia entre que sus productos se vean baratos o caros, entre estar bien vestido y verse espectacular, entre ser visto y ser deseado.
2- No pida tres propuestas, pida un buen proyecto
Pregunta: ¿Le pide usted a sus abogados, 3 propuestas de contrato? ¿Le pide usted a sus médicos 3 propuestas de medicamento? ¿Le pide usted a su carnicero 3 modelos de corte de chatas? No. Usted pide el mejor contrato, el mejor medicamento y las mejores chatas.
Con el diseño es igual. Pida el mejor diseño. Dedíquele tiempo a analizar la situación, las necesidades, las opciones… Decisiones como el color, la tipografía o la imagen deben provenir de un concepto creado en equipo con su diseñador.
Piense desde su producto, no piense desde sus preferencias: Por ejemplo, a usted no le gusta el verde, pero su compañía vende espinacas… Qué hacer?
No piense en el verde… piense en sus opciones… Empáquelas en negro y dorado y duplique su precio, o envuélvalas en papel craft y ofrézcalas en mercados de alimentos orgánicos, o distribúyalas en bolsas transparentes y empacadas al vacío y haga negocios con la NASA. Son sus espinacas, y el éxito del diseño depende del contexto.
3- De tín marín … cómo escoger un buen diseñador

Ya sea que usted esté buscando un diseñador freelance o una oficina de diseño, es importante que tenga en cuenta los siguientes aspectos:
Trabaje con un diseñador con el que se identifique.
Prefiera un diseñador brutalmente sincero a uno sospechosamente complaciente. No trabaje con alguien que le diga “si” a todo, “su mejor amiga no le va a decir que se ve gorda o que está mal vestida”.
Escoja a alguien que sea capaz de decirle que está equivocado a partir de conceptos y ejemplos.
Tome la decisión a partir del portafolio, preferiblemente de proyectos experimentales y/o personales, es en ellos donde se puede ver el verdadero alcance de un diseñador.
4- Pequeños consejos, grandes proyectos
A continuación encontrará algunas ideas que pueden servirle cuando inicie un proyecto con un diseñador.
Déjese sorprender. Corra riesgos. Enfóquese en compilar la mejor información de sus productos y servicios. Déle al diseñador la misión de interpretar y de crear soluciones innovadoras.
Lo que funciona para unos no funciona para otros. No se complique mirando exclusivamente lo que otros hacen. Use esta información a manera de inventario, y preocúpese por saber que funciona para usted.
Haber navegado en Internet no implica saber de Internet. Así como ser un fanático del fútbol no implica que usted sea el mejor director técnico. (Aunque este seguro de ello).
Invierta en fotografía. Un producto + una mala fotografía = un producto barato o malo.
Pensar en grande no implica invertir en grande. Invierta en grandes ideas con presupuestos moderados.
Si su logotipo lo hizo su hijo en Power Point, si no se ve bien en su versión en negro, si no se entiende cuando lo manda por fax, si tiene muchísimos elementos, si hace que su empresa se vea pequeña, poco seria, o ingenua… usted no tiene un logotipo.
Una imagen vale más que mil palabras, dicen por ahí… pero una palabra mal aplicada puede echar por la borda todo un trabajo de imagen. La verdad es que nuestra noble profesión es muy sensible a estocadas fulminantes que pueden entorpecer el “carácter profesional” que mostramos ante nuestros clientes.
Últimamente nos inquieta mucho la parte económica, fórmulas, pócimas mágicas que nos establezcan una retribución en dinero real y justa para el cliente como para el diseñador. A la final cada uno tiene su estilo de “matar pulgas” y desde que se sienta al menos cómodo, va a seguir aplicando su método infalible (sin entrar en la discusión si es correcto o no tal método).
Un profesional en Diseño Gráfico siempre va a tener la oportunidad de asesorar a cualquier cliente, en cualquier dimensión, desde un folleto hasta toda la parte estratégica de comunicación interna y externa. El cliente en la parte legal, comercial, de recursos humanos o cualquier otra, está sensible de pedir soporte profesional. Esa es la lógica en el ambiente laboral y de negocios: todos ofrecemos algo y necesitamos otras cosas. Así funcionan el universo y así hay flujo monetario, todos consumen, todos trabajan, todos necesitan, todos suplen necesidades. Cualquier sistema económico funciona así.
Pero yo me pregunto a mí mismo: “Mí mismo, ¿por qué a nosotros, los Diseñadores Gráficos nos da terror pedir asesoría de un tema que no manejemos y simplemente asumimos que no lo necesitamos?” No somos omnipotentes y no tenemos autosuficiencia. La parte legal, tributaria y hasta la parte nutricional depende del concepto del experto en cada área. Espero que nosotros no aspiremos a ser eternos empleados y envejecer trabajándole al mismo “Pluma Blanca” y agachar la cabeza por la “comodidad” de la entradita de plata fija con un mínimo y constante esfuerzo. Cuando tenemos la astucia y la intrepidez (o la necesidad) de destetamos de una nómina, debemos tener en cuenta mucho el contexto y el orden de lo establecido para entrar al negocio y no fracasar en el intento, rodearnos de profesionales que complementen nuestra incursión en el mercado del diseño puede ser algo bastante gratificante, así como ellos nos ven como complemento dentro del negocio que practican.
Para ir más cerca del talón de Aquiles del ego del Diseñador Gráfico nunca nos hemos puesto a nosotros mismos como cliente, de nosotros mismos. Hagamos el ejercicio básico, diseñemos nuestra propia identidad corporativa, auto-asesorémonos en la construcción de una imagen de profesionales ante un cliente.
Suena paradójico, pero muchas veces pensamos más en la imagen del cliente que en nosotros mismos, simplemente porque nosotros por esa auto-asesoría no nos pensamos auto-pagar, además nos es ridículo, pasar la plata de un bolsillo al otro. A simple vista resulta nada rentable. Pero eso si al cliente se le hace de todito, entonces nos volvemos sicarios del diseño. Diseñar en función del factor dinero nos quita trascendencia profesional y nos esclaviza bajo una interpretación equivocada del oficio.
Ahí comienzo a atacar el término “freelance”. Etimológicamente hablando es un vocablo del inglés medieval que lo utilizaban para mencionar a los mercenarios, soldados o caballeros que participaban en conflictos bélicos por su beneficio personal, sin una ideología definida y que podían ser contratados por cualquier persona que necesitara sus servicios. Apliquémoslo a nuestro contexto. Realmente carecemos de una ideología y/o identidad como Diseñadores Gráficos Profesionales en la cual suplimos esa ausencia con el motorcito que nos mueve en la mayoría de las ocasiones: el billete. Obviamente entramos a la educación superior con el ánimo de subsistir de la profesión, pero ¿a qué costo de conciencia?
El modelo de educación que se aplica en países como Colombia moldea profesionales con alma de empleados eternos y predeterminadamente nos define como “freelanceros” cuando no dependemos de una empresa que nos da la papita diaria y el chicharrón de turno.
Esta maldita palabra la siento como un calificativo peyorativo a nuestro oficio. Primero por la historia que le sigue detrás; segundo por la percepción que tiene el mercado y los clientes a aquellos que se autodenominan así. Propongo dignificar la profesión eliminando aquel extranjerismo por una frase que sin meterle romanticismo, puede tener efecto positivo en el enano que firma el cheque: Profesional Independiente.
Creo que es necesario utilizar éste u otros términos para definir el lugar que le corresponde a nuestra profesión dentro del negocio global de las comunicaciones. Hacer la pequeña gran diferencia con respecto a los pequeños saltamontes que conocen su “sensei” en un garaje lleno de pupitres.
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