Las jugadas de laboratorio se planifican en el fútbol para situaciones específicas con pelota quieta, en ellas se prevén movimientos para llegar a concretar un gol. Algo parecido pasa en el diseño. En una clase de historia en la universidad, un maestro decía que se deben aprovechar ciertas fechas que son fijas como oportunidades para proponer proyectos de diseño. Aunque en aquel tiempo se conmemoraba el centenario de la invención de la aviación, él se refería a las muchas otras actividades que pueden ser previstas en un tiempo razonable y por ende son susceptibles de ser preparadas. Una de ellas sin duda es la conmemoración de eventos deportivos. Las justas, bien sea juegos olímpicos o mundiales de fútbol o de ciclismo, son una vitrina para el diseño. De los juegos olímpicos siempre surge un set nuevo de pictogramas, de las copas del mundo siempre sale una mascota y su respectiva imagen de identidad y su respectivo cúmulo de aplicaciones. Estampillas conmemorativas, material promocional, transmisiones radiales y televisivas, hasta el popular souvenir son parte de las innumerables piezas de diseño resultantes de las competencias. Es así que el diseño se abre un espacio grande para actuar teniendo a favor el factor tiempo que normalmente no se tiene con tanta disponibilidad.
Colombia es Mundial
Sergio Trujillo Magnenat es uno de los primeros antecedentes de diseño para algún torneo en Colombia. Su línea de dibujo dio vida a la serie de carteles de los Juegos Deportivos Bolivarianos de 1938 con encuadres y poses totalmente revolucionarias para su época. Unos años después de Trujillo nos preguntamos si está preparado el país, desde un ángulo gráfico, para la realización de un evento multitudinario y en septiembre de 2011 lo sabremos.
Qué tienen en común el Estadio Azteca, el Monumental de Núñez, el Estadio Olímpico de Montreal y el estadio Hernán Ramírez Villegas de Pereira? Estos escenarios acogieron en sus graderías a fanáticos del fútbol del mundo entero. Por cosas de la vida la XVIII edición del mundial sub 20 de la FIFA será organizado en las tierras colombianas pronto. No todo es felicidad, porque como dice el comentarista deportivo Iván Mejía Alvarez, hacer el mundial a la colombiana es lo peor que le puede pasar al espectáculo. Para nadie es un secreto que el chiste famoso de “y el proyecto era para hoy” se cumple en la tierra del Sagrado Corazón de Jesús a diario, esto fruto de la improvisación rampante de la cual gozamos y nos gloriamos de profesar. No son los retrasos en los estadios, ni la adecuada inversión de los recursos en el magno evento, ni la infraestructura hotelera ni la de comunicaciones las que nos ocupan. Tampoco es nuestro tema si “nuestra Shakira” y “nuestro Juanes” ó el mismísimo Gali Galeano junto a Johnny Rivera harán parte de la ceremonia de inauguración. A estas alturas del partido, por utilizar un término futbolístico, sería bueno saber si los estadios tienen la señalización que la FIFA determina, si la mascota será o ya fue escogida a dedo como suele pasar, si el logo oficial del evento ya está dando la vuelta al mundo en la difusión y promoción del evento, entre otras tantas preguntas. La preparación idónea para este tipo de certámenes da algo que en el diseño es oro: tiempo. Desde que se supo que el mundial sería realizado en nuestro país, se supone que debió hacerse un esfuerzo por hacer las cosas con la seriedad y planificación del caso. Sin embargo en voz de varios comentaristas deportivos, entre ellos César Augusto Londoño, de Caracol Radio, y Marden Devia de RCN Antena 2, estamos crudos en infraestructura. Si eso pasa en lo primero que se debe solucionar, qué no pasará con el diseño que siempre lo dejamos a última hora.
Fussball ist unser Leben… el fútbol es nuestra vida
Con esta frase empieza el tema oficial del mundial Alemania 74. Franz Beckenbauer cantó en ese tema y a la postre sería campeón mundial de fútbol como jugador en ese año y como técnico con la selección absoluta de los teutones. El mismo, ahora retirado del fútbol, encabezó una embajada ante el mundo como representante del evento a la que se unieron Boris Becker, Claudia Schiffer y otro tanto de lumbreras en sus respectivas áreas.
Cuando se dio a conocer el ganador del logo oficial como es costumbre en cualquier país del mundo fue criticado por los diseñadores en Alemania y en el globo terráqueo entero y recibiendo insultos como que era un Teletubi hecho logo. Algunos incluso pensaron que se trataba de un mal augurio porque el diseño alemán se había hecho un autogol en el papel con esa imagen de identidad. La idea de mostrarle al mundo la alegría alemana no gustó de a mucho, porque los alemanes en el mundo no son conocidos por ser alegres ni buenos anfitriones, al menos no en el concepto general y quizás por eso mismo se intentó cambiarle la cara al país.
En contraposición a ese hecho se creó una protesta desde el diseño y en http://www.11designer.de/ se puede encontrar una iniciativa de diseñadores como una campaña no publicitaria para promocionar el mundial, en un ejercicio de 100% diseño en el que se reunieron agencias no tan reconocidas y grandes: Uwe Loesch, Integral Ruedi Baur, Andreas Uebele y Hesse Design. Esta iniciativa no se tuvo en cuenta, pero sentó un precedente de discusión y participación. Pero no sólo son los logos, ni los escenarios deportivos y la infraestructura turística estuvieron a la altura, sino que se fue vinculando al país con esculturas, como la Fussball-Globus o los guayos de tamaño gigante de Berlín, material promocional para que el ciudadano de a pie participara de la fiesta. En resumen, si se quiere cumplirle a un evento todos los estamentos sociales deben ser entes activos, así sea solo para criticar.
Colombia mi tierra, la tierra de todos, Colombia
Con esta frase empieza el tema homenaje del grupo Niche a la selección Colombia con motivo de la victoria 5-0 sobre su similar de la Argentina. Si por un lado el sombrero vueltiao se catalogó como símbolo nacional al lado de la Orquídea Catleya y la palma de cera del Quindío, por otro lado el corazón humeante de Colombia es pasión fue apropiado a las malas como una identidad cultural del país que quizás se utilice o no en el próximo Mundial. En un país donde todo está por hacerse resulta complejo plantear símbolos universales que reúnen además nuestra diversidad. Los concursos de símbolos en el país han pasado por varias épocas y recientemente llama la atención que la profesión del diseñador se mire con desdén. De lo contrario la gaseosa Premio, la cerveza Club Colombia o los cigarrillos Pielroja no se habrían tomado el trabajo de ofrecer premios a los creadores de sus etiquetas. Creadores, leyó bien, no diseñadores. La mayoría de los ganadores no son diseñadores, en esos casos parece que se desconoce que acá existen los profesionales indicados para tales menesteres. Si desde la misma empresa privada se promueve el empirismo, el profesionalismo debe buscarse ganar un espacio propio de otra manera.
A Colombia no se le reconoce por algo bueno en el exterior, no se trata de figuras sino al país como tal. Sería bueno pensar en un “algo” que empezara a crear esa imagen internacional.
El fútbol da vivienda y Bolívar seguros
Desde hace varios mundiales la publicidad local cayó en estereotipos a la hora de hacer algo en relación al mundial de fútbol. Sin embargo varios intentos recientes son realmente dignos de resaltar: Davivienda y Seguros Bolívar.
“Sigan en estudio, Ricardo, Jorge” No es una cuña sino un reconocimiento a un trabajo bien hecho. “El corresponsal”, es un personaje extraído de la parafernalia futbolística local que encajó de mil maravillas en el concepto original del Banco Davivienda. Y es que lo bueno, es bueno completo, este dicho romano aplica para explicar el logro rotundo de esta campaña. Para poder lograr el éxito se necesitó de un conocimiento de los arquetipos utilizados de las trasmisiones de fútbol: lenguaje, tipo de encuadres en televisión, contenido de noticias y hasta el físico del personaje son reconocidos como un logro importante de los comerciales. La credibilidad jugó un papel definitivo que van desde el cubrimiento de notas en medio de arenas movedizas, la perdida en el Safari, las notas con los hinchas, en medio del estadio, las ruedas de prensa, entre otros. Esto quiere decir que se analizaron todos los escenarios posibles y sus respectivos detalles para que quienes amamos el fútbol tengamos una clara identificación, cosa que no ocurre sino se reconocen los códigos de comunicación propios del medio.
“No fuimos los únicos que no fuimos al Mundial y por eso no vamos a dejar de disfrutarlo” Apareció Seguros Bolívar con el concepto inverso. Apelando a una mentalidad muy colombiana como lo es “perder es ganar un poco”, esta vez la idea es que disfrutemos aunque no estemos allá en Sudáfrica. Para ello se creó la Unión Oficial de Países Que No Fueron al Mundial o su sigla UOPQNFM que explota el hecho que la vida continúa igual aún si Colombia, como es costumbre ya, no está en la máxima cita de seleccionados a nivel mundial. Figuras del fútbol como ex entrenadores de Austria, Jamaica, Egipto, Croacia y hasta el colombianísimo Alberto Gamero hicieron parte de este proyecto.
Llenar un álbum en la china con laminitas de países que no asisten al mundial debe ser deprimente pero nuevamente se enfatiza que para los 188 países no invitados a la cita mundialista también existe el mundial a su manera. Adolfo Pérez hizo la voz principal de la presentación, un punto que le da credibilidad, aunque todo mundo sabe que todo lo inventado desde la organización, la mascota y el álbum son mentira, la parodia y la posibilidad de ser diferente, es lo que lo hace importante. La frase de cierre seleccionada “Seguros Bolívar, estamos para que disfrutes lo que haces” también es un elemento relevante porque fortalece una idea de apoyo incondicional.
Mientras los compromisos deportivos arrancan este tipo de actividades deben ser vistas como una maravillosa oportunidad para que el diseño tome la iniciativa. Ojalá que el pitazo inicial de todos nuestros eventos nos tomen debidamente preparados y que el país gráfico lo asuma como corresponde.
Antes de la invención de las gafas, lentes de contacto o de cualquier otro dispositivo óptico para mejorar la agudeza visual, quienes padecían de estos inconvenientes eran considerados discapacitados y por lo tanto no podían hacer parte de sus comunidades al igual que el resto de sus congéneres. No es de extrañar que un sastre con presbicia o un artillero con astigmatismo no fueran lo suficientemente útiles para su sociedad y de no ser por los avances tecnológicos, muchos, -incluido quien les escribe- no podrían participar hoy en día de la vida en comunidad. Desde el año 1100 aproximadamente, existen lupas que permiten hacer legibles los textos pequeños, precursores de los actuales sistemas de lectura digitales. El diseño no está relegado del tema y consciente de las transformaciones y necesidades sociales realiza sus aportes con el único objetivo de ofrecer un servicio cada vez más apto para la gente, esto entendiendo la diversidad y las crecientes limitaciones funcionales de los ciudadanos. ¿Se ha preguntado alguna vez si el diseño puede hacer algo para el aprendizaje con pacientes con retraso mental? ¿Puede hacerse un diseño utilizable por ancianos y niños indistintamente? ¿Es posible tener una pantalla interactiva para invidentes? ¿Cómo se hace para que un sordomudo «hable» nuestro mismo idioma?
Antecedentes del diseño universal
«El diseño es un instrumento de igualdad social y es aún más importante ahora que vivimos en un mundo que cada vez es más diverso -tanto en edades como en competencias intelectuales- que en cualquier otra época de la historia.
Las variaciones en habilidades humanas son algo común y corriente, no algo excepcional, y nos afecta a todos en algún momento de nuestras vidas.»
Estas son dos de las convicciones con las que el Institute of Human Centered Design –Instituto de Diseño Basado en el Ser Humano– celebra sus 30 años de existencia creando más que una conciencia un espacio para los que no tenían lugar en el diseño. Un hecho simple e innegable común a toda la existencia humana contribuyó a pensar en un diseño donde todos participen: el envejecimiento de la población. Los sentidos, los órganos y los movimientos se afectan y ni qué decir cuando se suman a ellos las lesiones personales producto de accidentes. Bogotá transformó su espacio público y los andenes empiezan a ser adecuados con rampas pues la tendencia mundial es que las ciudades tengan espacios que sean utilizados por todos sus habitantes o visitantes. Esta tendencia se originó hace algún tiempo en los Estados Unidos y se fue propagando con sus equivalencias de nombres por todo el mundo.
Puede que el nombre del arquitecto estadounidense Ronald Mace no sea tan reconocido en el ámbito de la construcción, pero sí lo es por cuanto estableció las bases de una nueva disciplina del diseño en la Universidad de Carolina del Norte. Tras la Segunda Guerra Mundial, Mace concluyó que algunos veteranos no podían salir a las calles por la cantidad de obstáculos presentes en las urbes norteamericanas. Sólo desde entonces se preguntó abiertamente si la arquitectura era una generadora de espacios para la gente o si por el contrario era la principal promotora de barreras para ciertas personas. De la arquitectura, la pregunta pasó al diseño industrial y de ahí al diseño gráfico hasta converger en un concepto susceptible de ser aplicado a casi cualquier disciplina.
Un visionario como él fue capaz de fundar el Centro para el Diseño Universal donde en la actualidad se investigan y se producen nuevas alternativas de diseño en campos tan amplios como las telecomunicaciones, el urbanismo y la industria automotriz. Una de las premisas básicas del diseño universal es que debe adaptarse a la mayor cantidad posible de individuos, sin necesidad de inclusión de sistemas, aparatos, invenciones o adaptaciones especiales para un determinado grupo de usuarios. Es decir, cuando se mencionan los teclados braille nos referimos a que el computador es accesible. Pero cuando se habla de los indicadores táctiles existentes en los teclados convencionales ̶las letras J yF de su teclado pueden corroborarlo ahora mismo̶ se dice que sí es una adaptación universal, por cuanto usuarios con discapacidad visual pueden utilizar el sistema al mismo tiempo que los de visión normal.
Como lo asegura el doctor Gottfried Zimmermann, experto en accesibilidad del Instituto Trace Center de los Estados Unidos, este tipo de invenciones son las más efectivas: la solución más sencilla es la mejor. Adicionalmente asegura que en el caso de las discapacidades visuales y auditivas relacionadas con internet, el diseño ha hecho más que suficiente. Ya está vigente incluso la legislación que enmarca las especificaciones de diseño web, pero la vida es mucho más que estar sentado frente a un computador. Si bien en países desarrollados en los que el sistema de seguridad social garantiza en verdad que un usuario discapacitado pueda tener un programa que lea las pantallas en las páginas de internet y le dé la posibilidad real de ser autosuficiente,o la vida llega más allá del monitor.
Diseño para gente que ve con el tacto y habla sin hacer ruido
Hoy en día la tecnología le permite a los invidentes tener un sistema de información digital interactivo. El touch screen utilizado por nosotros es diferente. Pero si ellos no ven, ¿cómo van a tener una pantalla?. La pantalla es mental y la interacción es audio-táctil, es decir los otros sentidos que normalmente no usamos o creemos utilizar. El ingreso de información lo hace el usuario por medio de su voz o presionando una tecla y la respuesta es auditiva. Todo se basa en una pequeñez que hace la diferencia. Al perder la vista el cerebro busca compensar la falencia desarrollando los otros sentidos. Trekker, invento de Humanware technologies consiente de ello explota esa habilidad para darle a los ciegos un sistema que funciona como una agenda portátil. Entre otros tantos productos hay desde ayudas para leer cuando se tiene baja agudeza visual hasta agendas digitales. Si está pensando que sería buena idea para aplicar al i-phone pero para ciegos, lamento decirle que ya existe. Se trata del B-touch: tiene su pantalla en Braille, tiene reconocimiento de voz y contiene aplicaciones como la lectura de textos en el entorno y el reconocimiento de objetos. Con ese arsenal, los discapacitados visuales ya no lo son.
Un sordomudo alemán en Alemania no utiliza el lenguaje escrito como lo haría un ciudadano sin problemas serios de audición. Tampoco pasa con un colombiano en Colombia ni un nativo de otro país en su propia tierra. Lo que un sordomudo lee son versiones aligeradas de los textos, con estructuras gramaticales más sencillas que a menudo parecen escritos para niños. De hecho hay más de 100 dialectos de lenguaje de señas, tal y como ocurre con el idioma hablado que tiene sus propios acentos y particularidades. Usar este tipo de soluciones mete en un problema a quienes escriben porque algunas veces el texto debe ser ese y no otro para dar a entender una idea y cuando se hacen versiones sencillas se pierde la sustancia del mensaje. No se puede caer en el extremo de creerlos tontos porque sería un insulto a su intelecto. Por ello se incorpora cada vez más el uso de videos con mensajes grabados. Esto debe realizarse con la ayuda de profesionales pues el lenguaje de un sordomudo se compone de tres elementos: lectura de labios, lenguaje corporal y alfabeto pero hay además normas básicas que si no son respetadas son claros insultos para ellos o serían poco entendibles.
Diseño para gente normal… mente diferente
Un campo en el que no se ha mucho énfasis es el de los discapacitados mentales. La fundación Caritas en Alemania se dedica en gran parte a los proyectos de socialización de las personas que poseen problemas de aprendizaje. El síndrome de Down, retrasos de desarrollo, discapacidad del lenguaje entre muchos otros inconvenientes son tratados a nivel médico y hasta sólo hace muy poco tiempo se vinculó el diseño de una manera activa. Copack es un programa que permite a los pacientes con retraso mental realizar su terapia a través de ejercicios regulados. El desarrollo de una interfaz para este tipo de usuarios supone un nivel mucho más alto de exigencia ya que si hay problemas de usabilidad con personas normales qué será de los que no lo son. Si el programa o el ejercicio no son lo suficientemente adecuados para los pacientes ellos terminarán reprobando las terapias de rehabilitación por el simple hecho que no pueden utilizarlo de la manera que es.
Aunque los elementos de diseño son los mismos lo que cambia es cómo se usan. El color, la tipografía y las dinámicas de los ejercicios mismos deben explorar e incentivar actividades cerebrales claras, un grado de ambigüedad así sea mínimo no es permitido porque resulta contraproducente para los usuarios. En una charla informal con una funcionaria sugirió que el diseño para niños pensando en grandes era la mejor manera de resumir lo que el diseño hacía por sus pacientes. Colores contrastantes, formas básicas, líneas claras y distintas, textos llamativos, son las claves del éxito y tratar de introducir relaciones complejas entre elementos de diseño es un pecado.
“Hay un factor a tener en cuenta aunque la ciencia ha avanzado muchísimo, pero no lo suficiente como para saber qué, cuál y por qué parte minúscula del cerebro se afecta una determinada actividad. Por ejemplo, uno de mis pacientes realizó un ejercicio bien 9 veces de las 10 que se necesitan en cada repetición y créame que no puedo explicar por qué, de repente y preciso en la última falla”.
A menudo se piensa que no hay espacio para diseñadores en un mundo cada vez más complejo, pero es en ese mismo mundo en el que tenemos solucionar y facilitar la vida a quienes nos contratan, sea quien sea, casi como si tratara de un juramento hipocrático.
Charles Joseph Minard (1781-1870), ingeniero civil francés, es considerado uno de los padres del diseño de información. Su Mapa figurativo de las sucesivas pérdidas de hombres de la Armada Francesa en la campaña de Rusia 1812-1813, diseñado en 1869 a la edad de 88 años es todo un paradigma en el área por su elocuencia y belleza, convirtiéndolo en un clásico de los gráficos informativos, hoy conocidos bajo el nombre de infogramas o infografias.
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