Conocer y manejar las tendencias actuales en diseño es obligatorio para todo aquel que quiera mantenerse vigente; las infografías actualmente se usan para representar gráficamente datos sobre un tema específico de manera que se facilite su comunicación, a continuación encontrarán algunas buenas practicas que se deben tener en cuenta al crear una de estas piezas gráficas: goo.gl/LwJHu
Fecha: Del 1ro al 3 de septiembre de 2010
Ubicación: Universidad Autónoma de Occidente
Organizado por: Universidad Autónoma de Occidente
Supervisual es un Congreso Internacional de Diseño Gráfico que la Universidad Autónoma de Occidente organiza de manera bienal desde el año 2004. Es un espacio en donde los profesionales y estudiantes de diseño gráfico, diseño visual, publicidad, mercadeo y áreas afines se han dado cita para conocer los más exitosos Supervisual es una gran vitrina donde se eleva el nivel del diseño gráfico en el entorno local, regional, nacional e internacional, fomentando la reflexión y difusión de temáticas de carácter social universalmente necesarias.
Los invitados al evento encaran diversas temáticas en los frentes académico, investigativo y profesional a través de conferencias y talleres sobre diseño de información, gráfica del entorno, diseño de marcas gráficas de alto rendimiento, posicionamiento de identidad visual corporativa, diseño editorial, diseño de carteles e ilustración, desarrollo web, animación y nuevos medios; abordados todos ellos desde la perspectiva análoga y digital.
Ver el sitio web del evento aquí
Fecha: Octubre 24 al 30 de 2009
Ubicación: The Central Academy of Fine Arts (Beijing – China)
Organizado por: Icograda
Icograda es el Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Gráfico (International Council of Graphic Design Associations), y cada 2 años organiza su asamblea general en los lugares más diversos del mundo. Su origen se remonta al año de 1972, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas introdujo el Día mundial del desarrollo de la información con el fin de llamar la atención pública sobre los problemas del desarrollo y fortalecer la cooperación internacional para su solución (Resolución 3038). Eventualmente, la Asamblea decidió que esta fecha debía coincidir con el Día de las Naciones Unidas en octubre 24, día que coincide con la adopción de la Estrategia de Desarrollo Internacional 1970.
Para octubre de 2009, Icograda realizará este evento en Beijing con representantes de diferentes regiones y culturas con el objeto de reflexionar en torno a la naturaleza y el futuro del diseño y la comunicación visual. Entre los temas a tratar estarán la Interdisciplinariedad en el Diseño, el Diseño Gráfico y la Comunicación Visual en mercados emergentes (Rusia, Latinoamérica, África, Asia, Oriente Medio, etc.), Diseño Urbano, Jóvenes Diseñadores y el Futuro del Diseño de Comunicación.
El tema o identificador gráfico de este año parte del vocablo chino「Xin-信」que significa literalmente “mensaje” o “letra”, y es utilizado para representar los medios primitivos de comunicación. Sin embargo, hoy engloba más conceptos que nunca, como se ilustra en palabras como Xin-xi (información), Xin-nian (visión), Xin-ren (confianza), Xin-yong (credibilidad) and Xin-xin (fe).
Bajo el tema「Xin-信」y en el espíritu de la institución del Día mundial del desarrollo de la información, el Congreso mundial del diseño Icograda 2009 busca explorar problemas contemporáneos y retos que enfrenta el diseño de la comunicación. El Congreso abordará predominantemente cuatro temas en sesiones paralelas de la conferencia internacional: acceso, equilibrio, comunicación y definición.
Ver la web del evento para mayor información
Puede decirse que las empresas ante el diseño se mueven entre dos actitudes-límite: la casi ignorancia de su valor, y su integración en los procesos y la estrategia de las organizaciones. En este gran espacio que media entre ambos extremos se encuentra la variadísima gama de servicios externos que son ofrecidos a las empresas: consultorías, gabinetes técnicos, equipos de diseño industrial y de diseño gráfico, marketing, publicidad, relaciones públicas, producción, etcétera.
La tradición del diseño en Europa
La tradición europea de la colaboración del diseño y la empresa viene de lejos: desde antes de la Bauhaus. Son paradigmáticos los casos de las empresas más avanzadas de su tiempo, que adoptaron el diseño como una de las áreas de la propia organización. Ejemplos paradigmáticos fueron AEG y Braun en Alemania, y Olivetti en Italia.
A E G
En 1908 (hace más de 100 años), AEG intuyó la importancia que alcanzaría la coordinación de la producción, la marca y las comunicaciones por medio del diseño. Con esta idea pionera y clarividente, AEG se adelantaba a lo que a mediados del pasado siglo sería una disciplina de diseño integrado: lo que llamamos identidad corporativa e imagen global. La gran innovación de AEG consistió en la idea de incorporar a la empresa dos profesionales hasta entonces absolutamente ajenos a la plantilla de las organizaciones: el arquitecto, diseñador industrial y artista gráfico alemán Peter Behrens, y el sociólogo austriaco Otto Neurath. Ambos se encargaron de definir un “estilo” de empresa que la hizo célebre y alcanzó tanto el diseño arquitectónico e industrial como el gráfico
Behrens y Neurath se lanzaron a crear una imagen unitaria, una expresión formal coherente, y diseñaron un plan completo y minucioso. Behrens proyectó edificios, fábricas, oficinas y exposiciones. Diseñó productos, lámparas, ventiladores, juegos de té, electrodomésticos y material eléctrico industrial. Creó marcas, logos, tipografías, carteles, anuncios, folletos y catálogos.
Este ejemplo histórico se centró en la Calidad, el Diseño y el Servicio. Y ello es bien conocido por los diseñadores y los historiadores del diseño, que han tomado a la compañía AEG como creadora del concepto de identidad corporativa y como modelo de la dirección de arte.
Olivetti
Otro caso paradigmático es el ejemplo de Olivetti, en Italia, que coincide en el mismo año 1908, antes que se creara la escuela de la Bauhaus. Con la fundación de la empresa por Camillo Olivetti, en Ivrea, se pone en marcha la fábrica con 20 operarios.
Olivetti ha sido considerada un modelo por la claridad y coherencia de su política corporativa. Los productos; los edificios administrativos, industriales y comerciales; sus exposiciones; su política de patrocinios y sus comunicaciones en conjunto han tenido siempre el signo de la innovación y han constituido el sustrato de la imagen global de Olivetti. Complementariamente a esta actividad marcada por el diseño, deben considerarse las iniciativas públicas y sociales que la firma promueve en las áreas cívica, cultural y artística, que incorporan a su personalidad corporativa un alto valor añadido.
La organización coordinada de este conjunto de actividades se materializó en una estructura de seis Departamentos, dirigidos por Renzo Zorzi bajo la denominación Dirección de la Imagen Corporativa, DIC. Dicha Dirección abarca: Identidad Corporativa, Publicidad, Promoción y material audiovisual, Proyectos especiales, Diseño industrial y gráfico, Relaciones externas y Administración. Esta misma organización de las actividades de diseño y comunicación, DIC, fue una auténtica innovación en la gestión integrada.
La vertiente del diseño gráfico recubre desde el diseño de tipos de letra para las máquinas de escritura hasta los embalajes; desde cualquier tipo de comunicación técnica a los mensajes publicitarios; desde la identidad visual a los muchos objetos gráficos, libros, publicaciones y montajes de exposiciones; desde sus célebres carteles a las realizaciones audiovisuales y los proyectos especiales de carácter artístico y cultural.
El arte gráfico, el grabado y cualquier forma de arte relacionada con la imagen y la técnica se amplían con las actividades artísticas propias de la firma, y también por las obras representativas de las corrientes estéticas vanguardistas; obras que Olivetti encarga en exclusiva a artistas y diseñadores de todo el mundo.
Braun
El tercer ejemplo histórico de la integración del diseño en la empresa es el caso de la alemana Braun. En 1921, Max Braun, mecánico e ingeniero, iniciaba la fabricación de tubos y transformadores, condensadores, circuitos y diales para el mercado de la radio-fonografía. Después de cinco años la compañía Max Braun tenía 180 empleados.
1955 fue un año decisivo y trascendente para la compañía. Braun emprendió un proyecto revolucionario basado en la innovación cualitativa y el diseño. Fue un salto espectacular en el desarrollo de la marca. El iniciador de este gran cambio fue el Dr. Fritz Eichler, que proyectó los nuevos productos de Braun, con la colaboración de la célebre Hochschule für Gestaltung, la escuela de Ulm continuadora de la Bauhaus. El equipo de innovación y diseño fue formado por el diseñador Hans Gugelot con las incorporaciones determinantes del diseñador industrial Dieter Rams y el diseñador gráfico Wolfgang Schnittel, verdaderos creadores del “estilo Braun”.
A partir de entonces se desarrolló el concepto corporativo, que fue materializado y extendido según criterios muy precisos que marcaron el crecimiento y la implantación internacional de la compañía. 1955 fue el año del lanzamiento espectacular de su nuevo programa de productos innovadores que sorprendió al mundo por su diseño radicalmente innovador, su avanzada tecnología y su calidad impecable.
Dos años después de esta irrupción de Braun en el mercado internacional, empezaría a recibir toda clase de premios y distinciones: en la Trienal de Milán, el MOMA de Nueva York, la Documenta de Kassel, el Berliner Kunstpreis der jungen Generation, el Interbythmas de Moscú, el Compasso d’Oro milanés, el Eurostar de París y el premio del International Council of Design Association de Londres. Igualmente sorprendentes fueron las aportaciones de Braun a la Feria Mundial de Bruselas, de Canadá, Finlandia, Viena y Suiza, al Japanese Council Industrial Design de Tokio, el Brand and Packaging de Checoslovaquia, el Housewares Show de Chicago.
El historial de Braun está coronado de aciertos y de innovaciones. El diseño se incorporó a la organización siendo parte de su estructura, de sus procesos, de su estrategia y de sus éxitos.
Informe sobre diseño y empresa en España, a día de hoy
Los casos históricos que he traído aquí fueron excepciones avanzadas en la era industrial europea. Un tiempo que pasó y ha sido sustituido por la era de la información y la cultura de servicio. Es otro tiempo, pero el diseño vuelve a las empresas.
El Observatorio del Diseño del FAD (Fomento de las Artes y el Diseño) de Barcelona, la capital catalana, acaba de publicar un informe que incluye una investigación llevada a cabo, con entrevistas a 400 empresas. El objeto del estudio ha sido determinar el grado de implantación del diseño en la estructura y los procesos de la propia organización.
Según este informe, ocho de cada diez empresas en Cataluña incorporan el diseño en alguno de sus procesos internos, ya sea en la concepción de productos o aparatos en el área de la producción, ya sea en el diseño de marcas y logos, identidad corporativa, sitios web, catálogos, publicaciones, packaging o exposiciones en el área de la comunicación.
Se constata que la disciplina más generalizada en las empresas catalanas es el diseño gráfico. El sector industrial, los servicios y la construcción son los más activos en esta corriente de la integración del diseño en las organizaciones.
Las actividades de diseño gráfico se reparten entre el campo creativo con nuevas marcas, productos y servicios, y el campo del rediseño con la actualización de la identidad, las marcas, la identidad corporativa y la comunicación gráfica.
El informe del FAD subraya el proceso de cambio generacional que están viviendo algunas pymes. Se confirma así que las nuevas generaciones de managers traen aires de innovación y reconocen la importancia estratégica del diseño en la carrera de la competitividad y en la creación de valor.
Las empresas consultadas revelan que el cambio generacional favorece la implantación de departamentos de diseño y de equipos trans-disciplinares. Muchas empresas reconocen que están empezando en esta línea y aseguran que esperan hacer mucho más y piensan impulsar mayores niveles de rendimiento.
Una de las conclusiones más esperanzadoras para los diseñadores es el hecho de que las empresas reconocen que han de tener integrado el departamento en la estructura organizativa, igual como el de marketing o el comercial. “El diseño no se puede imponer desde fuera”, declara un empresario. “Es como el marketing, algo que emerge de la propia empresa y es parte de su dinámica”.
El estudio considera la crisis actual como una oportunidad histórica: “Ahora más que nunca, la calidad del producto, su presentación, la promoción, la imagen de la empresa y un mejor conocimiento de las necesidades de los clientes son los elementos clave para diferenciarse y competir con éxito”, declara uno de los empresarios encuestados.
El colofón que cierra el informe habla por sí solo: “Con la crisis, todo se agudiza. Sólo con innovación y diseño podremos competir”.
Para terminar, una última consideración en relación con el pasado y el presente. Si en todo el siglo pasado fueron pocas las empresas avanzadas que incorporaron el diseño a la organización como una herramienta productiva y estratégica, tal vez en nuestra época los ejemplos que se irán produciendo serán menos vistosos, porque serán muchas más las empresas que adoptarán el diseño. Porque serán muchas y cada vez más las empresas que sigan esta línea de innovación. Con lo cual la calidad de los productos y de las comunicaciones elevarán su nivel y contribuirán a la mejora de la profesión proyectual y a la mayor calidad de vida de las personas.
Esther, Coordinadora : esthercostam@gmail.com
Después del cierre de la Bauhaus en Dessau, el 10 de abril de 1933 por los nazis (por cierto actualmente reaparecida en Weimar con el nombre Bauhaus-Universität y un enfoque extensivo bien diferente del original); y después del cierre de la Hochschule für Gestaltung en Ulm en mayo de 1968; desde entonces, la teorización sobre el Diseño -y en especial el diseño gráfico-se ha estancado. Es una evidencia.
Mientras tanto, ocurrieron dos hechos fundamentales que transformarían el mundo y cambiarían el futuro: en 1948 la comunicación renacía para convertirse en ciencia, y los sociólogos fueron los primeros en entender los mensajes no como “cosas” sino también como hechos sociales, es decir como fenómenos de comunicación.
Lo que sucedió en 1948 fue el nacimiento de la Cibernética -que años más tarde se convertiría en Sistémica o Teoría general de sistemas- y, al mismo tiempo, el nacimiento de la Teoría matemática de la Información. La fusión de ambas teorías dio lugar a la Ciencia de la Comunicación o de la Información. El mismo año, y como consecuencia de dichos progresos, la tecnología producía la primera máquina de procesar información (data processing machine), que fue comercializada por IBM con el nombre de computer.
De esta revolución tecnocientífica, al diseñador sólo le llegó la herramienta, pero no se ha enterado de todo lo anterior a ella: la Ciencia de la Comunicación. La paradoja es evidente: ¡el diseño gráfico es diseño de comunicación!
El diseño computarizado (“infografía”, que es la unión de las palabras grafismo e informática), con su utillaje y sus programas cada vez más perfectos y sofisticados ha fascinado a nuestros estudiantes. La herramienta ha tomado el lugar de las ideas, y el saber más ha sido desplazado por el saber hacer. La herramienta ha sido el puntal más vigoroso -y más absorbente- del diseño gráfico.
El marketing, por su parte, ha rematado la faena que había sido puesta a punto por los ingenieros y programadores. Lo cual era fácil dadas las generosas prestaciones de la máquina infográfica. Ella satisface plenamente una de las tendencias fundamentales de la pereza mental humana: la ley de Zipf o ley del mínimo esfuerzo a cambio de la mayor satisfacción. 1
La facilidad y la rapidez de la producción gráfica ha hecho proliferar no sólo la productividad del trabajo, sino también la redundancia que invade visiblemente la creación gráfica. Y sobre todo hace proliferar el número de espontáneos que toman el atajo del ratón y esquivan la senda de la formación y de la reflexión. Esto ha contribuido a fomentar el intrusismo en el mercado de trabajo, y lo que es peor, hace aumentar el bajo nivel de calidad del diseño, al mismo tiempo que perturba lo que tendría que ser la “cultura del diseño” en las empresas, nuestros clientes.
Los planes de estudios no pueden eludir la demanda abrumadora de quienes ingresan en el mundo académico reclamando el aprendizaje prioritario del manejo de aparatos en detrimento de los principios, los fundamentos de la comunicación visual, los conceptos y metodología de la disciplina proyectual. Las universidades, los institutos y las escuelas de diseño, inmersas en las leyes del mercado, se esfuerzan por equilibrar el conocimiento teórico, metodológico, experimental y, sobre todo, creativo, que ven confundirse detrás de la fascinación por la tecnología de la facilidad.
La didáctica, que esencialmente debería enseñar a pensar y a promover la autodidaxia y la autonomía de las ideas, se ve reducida así a una formación de carácter técnico. Y los diseñadores, que siguen sintiéndose -o queriendo ser- artistas, se reducen a ser operadores. Porque lo esencial en todos los aparatos es el automatismo o sea, lo contrario del pensamiento creativo.
Estas reflexiones me llevan a las ideas de un buen amigo, Vilém Flusser, que fue el filósofo de la comunicación. Él escribió: “Las máquinas trabajan, extraen los elementos de la naturaleza y los transforman. Pero los aparatos no trabajan en ese sentido. Actualmente, la mayoría de las personas se ocupa en atender y controlar la actividad programadora de los aparatos. Este es un tipo nuevo de relación, donde el hombre no es una constante ni una variable; se trata de una relación en la que el hombre y el aparato forman una unidad de función singular. Por esta razón el operador debería llamarse el “funcionario” del aparato”. 2
En efecto, el programador de aparatos programa la conducta de su usuario, y éste se convierte en su funcionario. Es un riesgo, y he tenido ocasión de comprobarlo entre estudiantes. Sus habilidades informáticas superan incomparablemente su nivel de conocimiento de la disciplina del diseño, incluso de sus capacidades de expresión oral y escrita.
Personalmente se comprenderá que no tengo nada en contra de los estudiantes, con los que convivo gustoso. Ni contra la tecnología, ya que la utilizo. Ella dio nacimiento a la tipografía, la fotografía, el cine, la televisión, Internet. Y pienso con Norbert Wiener, el padre de la Cibernética, que “el pensamiento de cada época se refleja en sus técnicas”. La del hombre del neolítico era la industria lítica, la producción de herramientas. Ellas ayudaron a progresar hacia la hominización. Y el progreso cultural y humano está ligado a las tecnologías.
Lo que intento explicar es el riesgo de confundir el medio con los fines. Nunca una herramienta, desde el hacha de sílex, sedujo tanto a sus usuarios. Hasta el punto de que, hoy, muchos de ellos que se autotitulan “diseñadores” son incapaces de “crear” sin el ratón en una mano y la revista ilustrada de diseño en la otra. El ratón les regala las formas y la revista la “inspiración”.
Esta situación se ve bien reflejada en la crisis actual del diseño.
1 George Kingsley Zipf, Human Behavior and the Principle of Least Effort.
2 Vilém Flusser, Hacia una filosofía de la fotografía, Trillas, México, 1990.
Esther, Coordinadora : esthercostam@gmail.com
Imágenes para el artículo de Fabio Ernesto Mojica
1- Introducción
Después de varios años de trabajar en una compañía dedicada al diseño, he compilado algunas de las situaciones más frecuentes entre el cliente y el diseñador. En muchos casos el manejo de estas situaciones facilita obtener buenos resultados. Si usted ve a su diseñador como un consultor, como a su médico de confianza, como a su abogado confidente, es probable que el resultado sea exitoso
Para empezar es muy importante aclarar que el diseño no es un problema de gustos o preferencias… Incluso no es un problema que dependa exclusivamente de la inspiración… El buen diseño, es la mezcla justa de los elementos… es la re-creación de la realidad por esto la modifica, la distorsiona, la refresca… El buen diseño genera emociones, ideas, sentimientos… Refleja conceptos, posiciones, ideologías… No se somete a fórmulas y está dispuesto a romper las reglas.
El diseñador es un estratega, que combina las variables de la realidad con conceptos de comunicación para mostrar algo que ya existe de una forma totalmente nueva.
Piense en esto: Si usted va al médico y pide que le recete Ambramicina, podría tener un médico irresponsable, que le receta el medicamento sin conocer el estado de su salud. Claro, existe la posibilidad de que usted realmente necesite Ambramisina, pero también es probable que exista un medicamento más avanzado, que usted no necesite este antibiótico, que usted sea alérgico, que usted tenga cierta extraña adicción, que sea hipocondríaco… Un buen diseñador es un consultor que debe diagnosticar sus necesidades a partir de una entrevista juiciosa y estructurada. El diseñador está para proponer soluciones de comunicación dentro del contexto de un problema.
Vea el diseño como una herramienta … En términos prácticos, un buen diseño es la diferencia entre que sus productos se vean baratos o caros, entre estar bien vestido y verse espectacular, entre ser visto y ser deseado.
2- No pida tres propuestas, pida un buen proyecto
Pregunta: ¿Le pide usted a sus abogados, 3 propuestas de contrato? ¿Le pide usted a sus médicos 3 propuestas de medicamento? ¿Le pide usted a su carnicero 3 modelos de corte de chatas? No. Usted pide el mejor contrato, el mejor medicamento y las mejores chatas.
Con el diseño es igual. Pida el mejor diseño. Dedíquele tiempo a analizar la situación, las necesidades, las opciones… Decisiones como el color, la tipografía o la imagen deben provenir de un concepto creado en equipo con su diseñador.
Piense desde su producto, no piense desde sus preferencias: Por ejemplo, a usted no le gusta el verde, pero su compañía vende espinacas… Qué hacer?
No piense en el verde… piense en sus opciones… Empáquelas en negro y dorado y duplique su precio, o envuélvalas en papel craft y ofrézcalas en mercados de alimentos orgánicos, o distribúyalas en bolsas transparentes y empacadas al vacío y haga negocios con la NASA. Son sus espinacas, y el éxito del diseño depende del contexto.
3- De tín marín … cómo escoger un buen diseñador

Ya sea que usted esté buscando un diseñador freelance o una oficina de diseño, es importante que tenga en cuenta los siguientes aspectos:
Trabaje con un diseñador con el que se identifique.
Prefiera un diseñador brutalmente sincero a uno sospechosamente complaciente. No trabaje con alguien que le diga “si” a todo, “su mejor amiga no le va a decir que se ve gorda o que está mal vestida”.
Escoja a alguien que sea capaz de decirle que está equivocado a partir de conceptos y ejemplos.
Tome la decisión a partir del portafolio, preferiblemente de proyectos experimentales y/o personales, es en ellos donde se puede ver el verdadero alcance de un diseñador.
4- Pequeños consejos, grandes proyectos
A continuación encontrará algunas ideas que pueden servirle cuando inicie un proyecto con un diseñador.
Déjese sorprender. Corra riesgos. Enfóquese en compilar la mejor información de sus productos y servicios. Déle al diseñador la misión de interpretar y de crear soluciones innovadoras.
Lo que funciona para unos no funciona para otros. No se complique mirando exclusivamente lo que otros hacen. Use esta información a manera de inventario, y preocúpese por saber que funciona para usted.
Haber navegado en Internet no implica saber de Internet. Así como ser un fanático del fútbol no implica que usted sea el mejor director técnico. (Aunque este seguro de ello).
Invierta en fotografía. Un producto + una mala fotografía = un producto barato o malo.
Pensar en grande no implica invertir en grande. Invierta en grandes ideas con presupuestos moderados.
Si su logotipo lo hizo su hijo en Power Point, si no se ve bien en su versión en negro, si no se entiende cuando lo manda por fax, si tiene muchísimos elementos, si hace que su empresa se vea pequeña, poco seria, o ingenua… usted no tiene un logotipo.
Una imagen vale más que mil palabras, dicen por ahí… pero una palabra mal aplicada puede echar por la borda todo un trabajo de imagen. La verdad es que nuestra noble profesión es muy sensible a estocadas fulminantes que pueden entorpecer el “carácter profesional” que mostramos ante nuestros clientes.
Últimamente nos inquieta mucho la parte económica, fórmulas, pócimas mágicas que nos establezcan una retribución en dinero real y justa para el cliente como para el diseñador. A la final cada uno tiene su estilo de “matar pulgas” y desde que se sienta al menos cómodo, va a seguir aplicando su método infalible (sin entrar en la discusión si es correcto o no tal método).
Un profesional en Diseño Gráfico siempre va a tener la oportunidad de asesorar a cualquier cliente, en cualquier dimensión, desde un folleto hasta toda la parte estratégica de comunicación interna y externa. El cliente en la parte legal, comercial, de recursos humanos o cualquier otra, está sensible de pedir soporte profesional. Esa es la lógica en el ambiente laboral y de negocios: todos ofrecemos algo y necesitamos otras cosas. Así funcionan el universo y así hay flujo monetario, todos consumen, todos trabajan, todos necesitan, todos suplen necesidades. Cualquier sistema económico funciona así.
Pero yo me pregunto a mí mismo: “Mí mismo, ¿por qué a nosotros, los Diseñadores Gráficos nos da terror pedir asesoría de un tema que no manejemos y simplemente asumimos que no lo necesitamos?” No somos omnipotentes y no tenemos autosuficiencia. La parte legal, tributaria y hasta la parte nutricional depende del concepto del experto en cada área. Espero que nosotros no aspiremos a ser eternos empleados y envejecer trabajándole al mismo “Pluma Blanca” y agachar la cabeza por la “comodidad” de la entradita de plata fija con un mínimo y constante esfuerzo. Cuando tenemos la astucia y la intrepidez (o la necesidad) de destetamos de una nómina, debemos tener en cuenta mucho el contexto y el orden de lo establecido para entrar al negocio y no fracasar en el intento, rodearnos de profesionales que complementen nuestra incursión en el mercado del diseño puede ser algo bastante gratificante, así como ellos nos ven como complemento dentro del negocio que practican.
Para ir más cerca del talón de Aquiles del ego del Diseñador Gráfico nunca nos hemos puesto a nosotros mismos como cliente, de nosotros mismos. Hagamos el ejercicio básico, diseñemos nuestra propia identidad corporativa, auto-asesorémonos en la construcción de una imagen de profesionales ante un cliente.
Suena paradójico, pero muchas veces pensamos más en la imagen del cliente que en nosotros mismos, simplemente porque nosotros por esa auto-asesoría no nos pensamos auto-pagar, además nos es ridículo, pasar la plata de un bolsillo al otro. A simple vista resulta nada rentable. Pero eso si al cliente se le hace de todito, entonces nos volvemos sicarios del diseño. Diseñar en función del factor dinero nos quita trascendencia profesional y nos esclaviza bajo una interpretación equivocada del oficio.
Ahí comienzo a atacar el término “freelance”. Etimológicamente hablando es un vocablo del inglés medieval que lo utilizaban para mencionar a los mercenarios, soldados o caballeros que participaban en conflictos bélicos por su beneficio personal, sin una ideología definida y que podían ser contratados por cualquier persona que necesitara sus servicios. Apliquémoslo a nuestro contexto. Realmente carecemos de una ideología y/o identidad como Diseñadores Gráficos Profesionales en la cual suplimos esa ausencia con el motorcito que nos mueve en la mayoría de las ocasiones: el billete. Obviamente entramos a la educación superior con el ánimo de subsistir de la profesión, pero ¿a qué costo de conciencia?
El modelo de educación que se aplica en países como Colombia moldea profesionales con alma de empleados eternos y predeterminadamente nos define como “freelanceros” cuando no dependemos de una empresa que nos da la papita diaria y el chicharrón de turno.
Esta maldita palabra la siento como un calificativo peyorativo a nuestro oficio. Primero por la historia que le sigue detrás; segundo por la percepción que tiene el mercado y los clientes a aquellos que se autodenominan así. Propongo dignificar la profesión eliminando aquel extranjerismo por una frase que sin meterle romanticismo, puede tener efecto positivo en el enano que firma el cheque: Profesional Independiente.
Creo que es necesario utilizar éste u otros términos para definir el lugar que le corresponde a nuestra profesión dentro del negocio global de las comunicaciones. Hacer la pequeña gran diferencia con respecto a los pequeños saltamontes que conocen su “sensei” en un garaje lleno de pupitres.
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